21 de agosto de 2009

La llamada del destino


Otro día más. Otro triste día más. Además era lunes. Arturo odiaba ese día sin ningún motivo aparente, quizá algún accidente del pasado le ocurrió un lunes y permanecía grabado en su subconsciente. Tras incorporarse lo mejor que pudo, realizó su rutina diaria y se dispuso para ir a trabajar.
Al llegar a la oficina, la secretaria se dirigió hacia él:
-Pensaba que hoy no venías a trabajar
-¿Eh?, ¿por qué dices eso? -contestó contrariado Arturo
-Has llamado esta mañana diciendo que no te encontrabas bien y que no ibas a venir.
-Debes haberte confundido, yo no he telefoneado esta mañana, ni tan siquiera he llegado a encender el teléfono.
-No es posible, es que además, he reconocido tu voz perfectamente
-Debe haber sido algún tipo de malentendido, te aseguro que yo no he llamado esta mañana.
El tono de esta última frase le indicó perfectamente a Natalia que la conversación había terminado, y que mejor era no seguir insistiendo. Por su parte, Arturo, aunque un poco confundido, no le dio más vueltas al asunto.
Tras una jornada de trabajo anodina, volvió a su casa intentando averiguar qué había hecho mal para que su vida se hubiese convertido en este vórtice de mediocridad. Apenas se había sentado en el sofá cuando sonó el teléfono de la casa.
-Dígame.
Nadie contestaba al otro lado de la línea.
-¿Hola?, ya que te has molestado en llamar podrías decir algo. Estoy oyendo tu respiración. Si eres una admiradora secreta no te corte….
Habían colgado.
-Vaya día que llevamos hoy con el dichoso teléfono-pensó por un momento Arturo.
Tras descansar un rato, decidió salir a correr un poco para despejarse. Esta vez se echó encima el teléfono móvil, porque sabría que su madre lo llamaría como casi todas las tardes a la misma hora. Y así fue. Mientras hablaba con ella, empezó a llover de forma precipitada. Fue a despedirse lo más rápido que pudo pero de repente, una intensa luz blanca le hizo perder el conocimiento.
-¿Señor, se encuentra bien?-preguntaba un hombre al que no había visto nunca.
Se había desmayado y estaba rodeado de gente con cara de estupefacción.
-¿Qué…, qué ha pasado?-preguntó un poco desconcertado Arturo
-No se alarme, pero le acaba de alcanzar un rayo. Creo que ha sido debido al teléfono móvil.
Arturo no daba crédito a lo que estaba oyendo. Mientras intentaba recuperarse, el hombre le dio el teléfono. Aparentemente se encontraba en buen estado a pesar de haber sufrido el impacto de un rayo.
-¿Quiere que le acerque al hospital más cercano?
-No es necesario, sólo estoy un poco mareado. Muchas gracias por preocuparse.
Mientras se alejaba del gentío, todavía podía escuchar a la gente murmurar acerca de lo que había pasado. Es un milagro, decía una señora que se encontraba en el lugar. Arturo no tenía del todo muy claro que lo fuese.
Ya en su casa, decidió acostarse nada más llegar. El impacto de un rayo eran demasiadas emociones en un sólo día para una vida tan aburrida.
Al día siguiente seguía encontrándose bastante mareado, por lo que pensó que lo mejor era no ir a trabajar.
-¿Dónde habré puesto el teléfono fijo?, en fin, llamaré usando el móvil, me pregunto si seguirá funcionando.
Tras marcar el número de la oficina, escuchó la voz aterciopelada de Natalia:
-Natalia, soy Arturo, verás, hoy no podré ir a trabajar, no me encuentro del todo bien. Ya te contaré.
Después de tomarse una aspirina, pensó que lo mejor para recuperarse sería seguir durmiendo, pero una hora después aproximadamente sonó su móvil:
-¿Se puede saber dónde estás?
Era Natalia.
-Estoy en mi casa, ¿cuál es el problema?
-Si no vas a venir a trabajar, podrías llamar para avisar. Haces las cosas al revés, ayer llamaste y acabaste apareciendo, y hoy justamente lo contrario.
Arturo montó en cólera.
-¿Se puede saber qué estás diciendo?, acabó de llamar hace una hora, ¡una hora!, y he estado hablando contigo-dijo Arturo levantando el tono de voz.
-Arturo, no es necesario que te enfades, pero aquí no ha llamado nadie, tú sabrás qué problemas tienes con tu teléfono, pero no la pagues conmigo.
Acto seguido colgó.
A continuación recapacitó, y pensó que a lo mejor el cacharro no funcionaba bien después de lo del rayo, y que quizá se había excedido con la pobre Natalia.
La cabeza le seguía doliendo bastante, por lo que siguió durmiendo un poco más.
Al despertarse, pensó en llamar a su amigo Matías y contarle la experiencia del día anterior. Como seguía sin encontrar el fijo, se le ocurrió llamar a su propio número usando el móvil, para ver si así daba con su paradero.
Se inquietó un poco al ver que daba señal y por allí no se oía nada. Se quedó helado cuando escuchó que alguien cogía el teléfono y respondía:
- Dígame. ¿Hola?, ya que te has molestado en llamar podrías decir algo. Estoy oyendo tu respiración. Si eres una admiradora secreta no te corte….
Colgó rápidamente. Su rostro estaba desencajado. Quien había respondido era él mismo.
Se puso muy nervioso e intentó no perder la calma. Miró el teléfono, a su alrededor, no era capaz de comprender lo que acababa de pasar. Fue entonces cuando una idea aterradora se le pasó por la cabeza y la cual le permitió encajar algunas piezas.
Se apresuró en llamar a Matías con su teléfono móvil.
-Dime Artu…
-Matías, por favor, dime a que día nos encontramos-le cortó rápidamente Arturo.
-¿Eh?, ¿se puede saber qué…?
-¡Matías!, ¡dime el día en el que estamos!-gritó fuera de sí
-Lunes 15, pero, ¿qué te…?
Arturo había colgado. Sus sospechas eran ciertas. Sin saber cómo, ese teléfono llamaba exactamente un día antes en el tiempo. Era inconcebible e ilógico, y en parte estremecedor. Eso explicaba también lo de las llamadas a Natalia. Que algún tipo de suceso electromagnético hubiese afectado al móvil cuando recibió el impacto del rayo, era la única explicación algo coherente que se le pasó por la cabeza.
Volvió a llamar a Matías, pero esta vez con el fijo, que estaba oculto tras los cojines del sofá.
-Matías por favor, ven corriendo a mi casa, ha pasado algo que te tengo que contar. Ven urgentemente.
-Arturo, otra vez con tus historias, ayer con tu llamada esa que ni sabías en que día estabas. ¿Qué te habías metido?
-Apresúrate y te lo cuento todo.
Mientras esperaba a su amigo, encendió la tele. Vio una noticia que le hizo volver la vista hacia su enigmático teléfono. Y no se lo pensó dos veces.
Matías tardó en llegar unos 20 minutos. Al entrar, ni tan siquiera llegaron a mediar palabra, Arturo lo condujo apresuradamente hacia el salón y le hizo detener su atención en una noticia de la tele.
-Una amenaza de bomba en el aeropuerto de Barajas impide la salida de todos los vuelos del día de hoy. Todavía no se ha identificado al culpable…
-¿Se puede saber qué pasa con esta noticia?, estás muy raro. ¿Tomas drogas?
-He sido yo el de la amenaza de bomba.
-¿Pero estás loco?, ¡has hecho perder el vuelo a cientos de personas!, ¿y por qué se te han cruzado los cables para hacer eso?
-No lo entiendes. Acabo de salvar la vida de 384 personas.
Se quedaron mirando fijamente. Fue entonces cuando prosiguió con el resto de la historia.
-Entonces, ¿este teléfono llama un día antes en el tiempo?, de ahí que supieras que se iba a estrellar el avión e impidieses que despegara, es decir, que el presente ha cambiado a raíz de esto.
-Efectivamente, lo cual también explica mi llamada de hoy, esto... ayer.
-¿Pero esto es físicamente posible?, dices que posiblemente se deba a lo que te pasó con el rayo, sin embargo, esto es más propio de la ciencia ficción.
-Quiero creer que es así, pero tampoco encuentro una explicación lógica.
-¿Y es el teléfono?, quiero decir, ¿has probado con más tarjetas?-preguntaba con cierto interés Matías.
-Sí, y sigue funcionando del mismo modo. Asimismo, sólo afecta a las llamadas que yo realice, no a las entrantes, las cuales se producen en el presente, bueno, siempre contando que estas sean desde un móvil normal.
-Tío, eso es cojonudo, ¿tú sabes la de cosas que podrías hacer con él?, podrías mirar los números de la lotería y llamarte con el teléfono y ¡los sabrías de antemano! Serías como un dios, te podrías anticipar a todo lo que sucediese. Esto es el destino tío, ese rayo te ha dado la vida en vez de quitártela.
-De momento no quiero abusar de él. No sabemos las consecuencias que podría tener en el espacio-tiempo. Podría producirse algún tipo de hecatombe. Lo que ha pasado con el avión es una excepción, estamos hablando de la vida de mucha gente. Eso sí, me tienes que prometer una cosa; esto no se lo puedes contar a nadie, sería mi ruina.
-Tío, sabes de sobra que puedes confiar en mí. ¿Cuándo te he fallado?, nunca. Los buenos amigos siempre estamos ahí para lo que haga falta.
-Una cosa más, si me sucediese cualquier cosa, quiero que te quedes con el móvil.
-No te preocupes, yo me haré cargo de todo, pero no me seas tan pesismista.
Pasaron unos días tras el incidente, en los cuales Arturo prosiguió con su vida normal y corriente. Pero una tarde recibió una llamada a su móvil y escuchó una voz familiar:
-Necesito que te reúnas conmigo en el número 14 de la Calle Mayor a las 18:30. Es muy urgente. Es cuestión de vida o muerte.
Arturo no se lo pensó dos veces y tras ponerse la chaqueta, salió por la puerta para dirigirse al encuentro.
-Siento llegar tarde.
-No se preocupe. Le hemos avisado hace poco. Pase, no se quede ahí. En primer lugar, darle mi más sentido pésame. Es una gran casualidad que pasase por ahí justo en el momento de la explosión de la bomba. Por cierto, soy el inspector Martínez, ¿usted es amigo de la víctima, me equivoco?
-Así es-afirmaba mientras observaba el cadáver casi irreconocible por las quemaduras.
-Siento ser impertinente, pero tengo que realizar mi trabajo. ¿Sabe por qué la víctima se encontraba en el lugar del accidente?
-La verdad es que no lo sé.
-Bueno, usted fue el último en hablar con él según las llamadas recibidas en su móvil.
-¿Móvil?
-Sí, es la única pertenencia de la víctima que ha sobrevivido al accidente.
-Bueno, hablé con él, pero no sabía si había quedado o con quien.
-Una lástima, la verdad. Casualidades de la vida. Al menos el destino quiso que un buen amigo fuese la última persona en hablar con él.
-Sí, el destino…-contestó Matías.
Hablando del final, supongo que más de uno no lo habrá entendido, entre otras cosas porque he buscado sorprender al lector, de ahí que haya una transición de una parte a otra, que no queda claro quién está hablando con quien. He decidido dejarlo así, porque sino pierde todo el suspense. De igual modo, la clave de lo que ha pasado al final esta en varias pistas del último diálogo. Aún así, hay cosas que suceden en el día posterior y que no se pueden incluir en la historia. Si hay gente que no lo entiende, no tendría ningún inconveniente en explicar qué he querido decir.
Siento el rollo, si tenéis alguna duda, la responderé encantado.

5 comentarios:

RiFF dijo...

Me ha gustado mucho esta historia, de hecho la he tenido que re leer para entenderla bien que es lo que mola. Pero una duda no me va a dejar morir dejar en paz: ¿El móvil era pre-pago o de contrato? ¿La compañía era Movistar, Vodafone, Orange? ¿ ¿Acaso era un iPhone? Porque con estas nuevas tecnologías nunca se sabe....

Noel dijo...

Caramba, no sabía que hubieses vuelto al ajo.

jhawk dijo...

Muy buena historia, me ha gustado, ya pueden sacar móviles con GPS pero nunca llamarán del futuro

saludos

Anónimo dijo...

Pues no estoy seguro de haberlo pillado. Matias asesino a Arturo sabiendo que en x sitio ponian una bomba y llamó a Arturo desde el movil de Arturo al dia anterior para que justo pasase por ahi en ese momento, aunque para ello tuvo que comprarle a Arturo un movil identico al movil "magico" para que no se diese cuenta y cambiarles las tarjetas (al movil magico y al magico fake) para que la llamada figurase como de Matias. Es eso ? Es que no acabo de sentir que este todo bien atado y me has dejado con la curiosidad.

Maska dijo...

Hola, en primer lugar decirte que releyendo el relato siento bastante vergüenza porque parece de serie z. No sé en qué estaría pensando cuando me animé a escribirlo, ¿un rayo le da poderes al teléfono? Solo falta una tarta parlante.

Hay fallos dentro de la propia fantasía de la historia, pero me estoy dando cuenta de que hay posibles paradojas temporales. Si nos fijamos, los hechos ocurren antes que las llamadas, es decir, Arturo muere y después Matías llama al día anterior para que esto suceda, ya que se queda con el móvil. ¿Qué hubiera sucedido si no llega a llamar? Habría una paradoja temporal porque Arturo no habría muerto.

Es como la teoría de viajar atrás en el tiempo para matar a tu abuelo. Si matas a tu abuelo tú nunca hubieras nacido, pero entonces, ¿quién viajó atrás en el tiempo para matarlo? Ahí está el problema de la historia, los hechos condicionan las llamadas, así que está todo predestinado.

Espero que esta explicación te sirva de ayuda, pero ya te digo que hasta yo mismo me lío con mi propio relato, jaja.