10 de mayo de 2010

No estamos para tirar cohetes

Hay muchas cosas en esta vida que cuando nos ponemos a reflexionar sobre ellas detenidamente, nos damos cuenta de que son una absoluta gilipollez inútil, absurda, irracional e/o ilógica. No necesariamente todo junto y en ese orden, porque entonces está claro que hablaríamos de la programacion de Telecinco.

Una de ellas puede ser el paraguas, que debe ser uno de los inventos más incompetentes de la historia de la humanidad. No sólo vas a acabar mojado igualmente, si no que encima, te hace parecer subnormal cuando hace un poco de viento y le da la vuelta a la tela, y ahí estás tú en medio de la calle, calándote y peleando contra los elementos e intentando poner el paraguas en su sitio, que cualquiera que te vea va a pensar que estás practicando una coreografía de
Fama o espantando gaviotas locas (en la discoteca mira que son guays). Pero el sumún de la experiencia se alcanza cuando se te escapa de las manos y tienes que echar a correr detrás de él, y ya no es sólo que no te proteja del agua, es que encima huye de ti el malnacido e ingrato; y si encima le gritas: "¡para!", se va a pensar que lo estás llamando por el diminutivo de su nombre y no te va a hacer ni caso. Entonces es cuando llegas a tu casa sin paraguas, con cara de gilipollas, habiéndole hablado a un objeto inanimado, y te miras y te das cuenta de que has llegado menos mojado que si lo hubieses tenido encima de la cabeza.

Por no hablar de que se convierte automáticamente en un arma de destrucción masiva en manos de personas "bajas" y señoras en general. Tú ahí intentando dar con la ecuación (todavía no encontrada) para colocar el paraguas en la posición exacta para que no parezca que acabas de pasar por debajo de las
cataratas del Iguazú, sino que además te toca estar pendiente de esquivar señoras desaprensivas que pueden sacarte un ojo en cualquier momento con este instrumento del diablo. Porque seamos serios, pocas cosas hay más peligrosas que una señora y un paraguas, y las estadísticas presentadas por la asociación de tuertos reunidos, liderada por Nick Fury, lo puede confirmar. Lo grave de todo es que cuando pasas al lado de una de ellas tienes que levantar el paraguas hasta el infinito, como si fueses un gentleman quitándote el sombrero (iba a poner destocar, pero con ese vocabulario nunca voy a conseguir llegar al pueblo llano). ¿Serán estas señoras las dirigentes en la sombra de la corporación Umbrella de Resident Evil?

Eso sí, lo más triste es llegar a tu casa, mojado, con heridas de guerra, con cuatro hierros que parecen el brazo de un
Terminator y que no deja de ser un paraguas "pelado", y que encima, tengan los santos cojones de preguntarte: "¿llueve?".

Pero aunque no os lo creáis, el artículo de hoy no va de paraguas, y menos aún de señoras (que están en boga últimamente). Para que veáis que no sólo los guionistas de
Perdidos saben dar giros inesperados y sin sentido alguno.


El invento más inservible del mundo es el cohete. No, no el cohete que lleva rusos borrachos a darse una vuelta por el espacio, o el de (Whitney) Houston, tenemos un problema (con las drogas); hablamos de el que sólo hace ruido. Pero hay algo todavía más fútil, incoherente e infructuoso (oh sí, sinónimos de
Wordreference venid a mí), y se trata nada más y nada menos que...EL TÍO DEL COHETE.

Seamos francos (como si esto fuese el Imagina Ser Dictador de Nintendo DS), ¿para qué sirve un cohete? Yo os lo diré: PARA TOCAR LOS COJONES. Es sólo un cachivache que hace ruido, pero es que asimismo produce un sonido muy desagradable, como una explosión, pero en versión mini, cutre y casposa. Es como dar golpes a una sartén en tu casa, sólo que lo van a oír unos cuantos miles de personas más.

Vale, existimos gente a la que nos encanta el olor a gasolina y a napalm por las mañanas, pero, ¿conocéis a alguien que se deleite con el estruendo de un cohete? Alguien que esté en su casa y de repente exclame: "oh, sí, cohetes. Voy a salir al balcón a escuchar esta armoniosa sinfonía de la naturaleza", mientras cierra los ojos, agita los brazos y fantasea con que dirige una orquesta ficticia (todo esto con el tono sarcástico de Stewie Griffin tiene más gracia).

Yo todavía no he visto en la sección de música del Fnac, junto con el CD de Melodías de la huerta mediterránea, o Sonidos del espacio (que curiosamente contiene 15 pistas vacías), el de Cohetes del mundo. Quizá fuese más llevadero si en vez de esa disonancia pues se oyera la Conga de Gloria Estefan; la risa maquiavélica de El Pájaro Loco; un zas en toda la boca; la sintonía de Benny Hill; el Oh Yeah de Duffman; la cabecera de Dragones y Mazmorras; o un ¡¿pero esto qué es?! de Matías Prats. De este modo, la cohetería tendría más sentido y ganaría más adeptos.

De vuelta al tema de su utilidad, lo cierto es que esta brilla por su ausencia. A ver, estaría bien y tendría algo de lógica usar los cohetes pues por ejemplo: alertar a la población de que se acerca Godzilla a la ciudad; que El Rincón Sombrío De Maska ha actualizado; o que va a empezar Qué Vida Más Triste en la tele. Pero es que hoy en día cualquier excusa es buena para armar jaleo: que pensábamos que la niña se iba a quedar para vestir santos y al final se casa, COHETAZO; que el Barça es eliminado por un equipo extranjero, COHETAZO; que son las fiestas de un barrio de tres habitantes y medio, COHETAZO; que se han pasado el Tetris de la Gameboy, COHETAZO; que alguien exclama: ¡viva la Esteban!, COHETAZO. Y así en un sinfín de situaciones cotidianas.

Pero hay algo todavía más curioso, y es referente al tío del cohete. Muchas veces parece que se adelanten a las circunstancias, y antes de que hayan marcado el gol, ya se oye el cohete, ¿cómo es posible? Puede que sean viajeros del tiempo cuya misión sea lanzar cohetes en el momento exacto, y hayan venido de épocas posteriores, como la tipa en el anuncio de Neutrex: "hola, he venido del futuro, como bien indican mi pelo azul y mi ropa no de Bershka, para traeros este detergente". Es decir, si ya un viaje de aquí a Cuenca en coche, te deja baldao' para el resto del día, imagínate viajar unos cuantos años atrás para traer una mierda lejía, que curiosamente, es igual que la que venden en el supermercado de la esquina. Es para engancharla y obligarla a que se beba el bote entero, a ver si coge el mismo color que su pelo.

Retornando a la inusitada velocidad con la que parece moverse el tío del cohete, uno se pregunta, ¿qué está, viendo la tele en la terraza y con el mechero preparado como el gitano de la Sole?, ¿cómo ha conseguido conectarla?, aún así, entre que lo enciende, se quema la mecha y explota, pasa un rato, y generalmente el estruendo se oye justo en el momento del gol. ¿Será como la Antorcha Humana de los 4 Fantásticos y se ahorrará la parte del mechero?, ¿o tendrá super fuerza y lo lanzará cual jabalina hacia el cielo?, ¿y si no hay goles?, ¿compró el cohete en balde?, ¿no se herniará de estar todo el rato en tensión y en postura de "encender cohete raudo y veloz"?, ¿alguien ha visto alguna vez a el tío del cohete?, ¿es una sola persona o un grupo organizado? Sea como fuere, es todo un misterio.

Luego tenemos el asunto de el motivo que lleva a el tío del cohete a lanzar un cohete, ¿tanta satisfacción le produce? Vale, cientos, quizá miles, de personas han escuchado el ruido de una acción producida por ti, pero nadie sabe quién eres, ni tampoco les importa, y en caso de querer saberlo, seguramente sea para querer matarte. Es como tirarse un pedo en un ascensor, pero a gran escala. No sé, si se dibujase en el cielo su cara al explotar el artefacto, pues su segundo de gloria cobraría algo de sentido; que esa es otra, su momento de notoriedad debe ser el más efímero de la historia, incluso desbancando a las que matan en la primera escena de las películas tipo Scream, que no salen ni en los créditos.

¿Y si suenan dos cohetes a la vez?, ¿les entrará depresión a los dos tíos del cohete al ver que han estropeado su segundo de esplendor?, y peor aún, ¿y si no llega a sonar?, debe ser como una castración psicológica. ¿Es verdad que una vez el palo resultante de la explosión de un cohete cayó, y se clavó en el pie de una persona y de ahí resultó la idea de el Frigopie?, ¿les gustaría saber por dónde les metería el cohete de los cojones?

Quién sabe amigos, todo lo que rodea a el tío del cohete es un enigma para la sociedad. Lo mismo pertenecen una raza alienígena que se comunica de este modo, aunque ya podrían cartearse o usar el chat del Tuenti, que no es necesario que nos enteremos todos, como las vecinas que se relacionan por el patio de luces a base de gritos.

Mientras tanto, lo único que podemos hacer es mirar al cielo y cagarnos en su puta madre cuando el cohete sea por un gol del Madrid.


1 comentario:

Ku dijo...

Si no te gustan los cohetes, te recomiendo que no te pases por Cangas del Narcea en la fiesta de la Descarga. Dejaré que wikipedia y youtube te informen de por qué.

Un besote, me alegra que estés más activo. A ver si hago lo propio.

:)