14 de febrero de 2014

Historias de recreativos: El gitano del RoboCop

Mi infancia me recuerda a Cinema Paradiso; si sustituimos el cine por unos recreativos, a Alfredo por el gordo con riñonera que te daba el cambio, y las fantásticas composiciones del maestro Morricone por temas de Camela y del Máquina Total.

Sinceramente, estos recuerdos me generan una gran nostalgia. Los recreativos o "las máquinas", como yo los llamaba, eran un antro de mala muerte, caldo de cultivo de enfermedades por descubrir, y la famosa "universidad de la calle" de todos esos que ahora lo tienen puesto en su formación en Facebook. Aunque diría que tiene más caché que haber estudiado en la UCAM. Si existieran a día de hoy, a mí me daría miedo entrar ahí. A mí, y seguramente al ejército de los Estados Unidos también, pero entonces era un crío que no se daba cuenta de lo que sucedía alrededor, solo me importaba jugar; y además, se trataba de un ecosistema muy particular donde socializar con la excusa del vicio. Es una pena que las siguientes generaciones se hayan perdido esta maravillosa época, donde las nuevas tecnologías y los quinquis se fusionaban.

Allí pasé muchas tardes desde los 7 a los 12 años aproximadamente. Jugaba, conocía gente, me hacía con las reglas del sitio, su propia jerga, el olor a chotuno, los tipos de individuos que los visitaban y cómo no, las cientos de anécdotas que podían ocurrir en tan pintoresco lugar. La historia que viene a continuación está basada en hechos reales.

  
Era una tarde como cualquier otra, y a pesar de no tener dinero decidí acercarme para mirar. Yo era de los que disfrutaban viendo cómo jugaban los demás; algo que también me permitía aprender nuevas técnicas que luego pondría en práctica. 

Al rato de estar allí se acercó un gitano que conocía de vista. Nunca supe el nombre de ninguno. Para mí eran gitano1, gitano2, gitano3...etc, excepto uno que era el gitano bizco, al cual no hacía falta numerar. Obviamente, nunca los llamé así en su cara, al menos si quería seguir comiendo turrón duro con mis propios dientes. Del mismo modo, ellos tampoco sabían los nuestros. Nosotros para ellos éramos "tú", "primo" y "dame cinco duros". 

Tras saludarnos, me preguntó si jugábamos a algo. Mi cabeza lo tradujo como: saca dinero, dámelo, y si veo que tal, quizá hasta te deje mirar. Le dije la verdad. A lo que él respondió: "no te preocupes, te invito yo" (te invito yo, te invito yo, te invito yo..., se supone que aquí es cuando resuena varias veces la frase con eco y un fade out al final).

Mi cara era un poema. Estaba esperando que en cualquier momento apareciera Juan y Medio con un ramo de flores, me abrazara y me dijera que era una inocentada, y que aquel gitano era en realidad Arévalo disfrazado como gancho. Se rumorea que originalmente Hércules sólo tenía que llevar a cabo un trabajo: que un gitano lo invitase a una partida. Viendo que era algo imposible, se lo cambiaron por doce recados más asequibles, como capturar a Cerbero o matar a la Hidra

Mientras me reponía del shock, él me preguntó a qué jugábamos. Viendo que la cosa iba en serio, le propuse jugar al RoboCop 2 de Data East. Aunque parezca extraño se podía jugar a dobles, ya que había dos RoboCops disponibles.

Antes de echar el dinero (todavía seguía mirando de reojo por si aparecía Juan y Medio) me preguntó qué player (jugador) quería ser. Me sorprendió mucho el detalle. Una regla no escrita de los recreativos es que quien echa el dinero, siempre es el primer jugador. Le cedí a él ser el protagonista, ya que era lo más justo.

Aunque conocía el juego y no se me daba mal, yo me temía lo peor: que hiciera lo que le diese la gana, se le acabase el dinero rápidamente y me echara la culpa a mí. Como los políticos, aunque estos lo hacen con TU dinero. Pero lo que sucedió a continuación fue algo más propio del realismo mágico que de un recreativo de mala muerte: el grado de compenetración que tuve con el gitano no lo he tenido con nadie en mi vida. Puede que lleve 50 años casado y me entienda menos con mi mujer que con aquel tipo. 

 

Él era consciente de que yo estaba más familiarizado con el juego que él y me hizo caso en todo. Sabía colocarse perfectamente, cuando cubrirme las espaldas, era habilidoso y también un buen estratega. Me llegó al alma cuando apareció energía, le dije que la tomase porque iba peor que yo y me respondió: "no, cógela tú que le darás mejor uso que yo". Estaba claro que de haber sido una bicicleta no hubiera dicho lo mismo.

Un detalle curioso es que él iba comentando la partida con todo tipo de observaciones muy ocurrentes como: "ven aquí que te viá pelá" (dirigido a un punky y obviando el mullet que él mismo llevaba), "¡ay!, que se te cala el coche payo" (cuando tienes que detener la furgoneta). La cuestión es que si tuviera un canal de Youtube sería la persona con más suscriptores del universo.

Me llamó mucho la atención la admiración que parecía profesarle a RoboCop. Pensándolo seriamente, de existir en la vida real, no sería algo recíproco. Es más, probablemente le metería varios balazos entre ceja y ceja. Ni "modo arresto" ni ná. Y puede que para mí también hubiera caído algo por estar jugando con él.

Poco a poco fuimos avanzando y se nos unían curiosos y espectadores para contemplar a aquella pareja que se entendía tan bien. Yo me lo estaba pasando pipa, al igual que todos los presentes, pero nada es eterno y llegó el momento fatídico en que lo mataron. Me dolió más que si hubiéramos combatido codo con codo en Vietnam. No veía el momento de informar a la pobre madre y a todos los primos de la desgracia. "Señora, su hijo ha caído en combate pero murió como un héroe". El detalle de que había pagado él prefería omitirlo. Ya había bastante dolor en esa familia.

Justo en ese momento le tocaba poner sus iniciales y observé como se quedaba petrificado mirando esos símbolos extraños. Se reincorporó, pulsó los botones sin pensar e introdujo AAA. Los listos dirán que no sabía ni leer. Yo quiero creer que se llamaba Amador Álvarez Alonso.

Le pregunté si quería seguir con mi crédito. Me contestó que no, "que esa era mi partida". Esa frase me llegó al corazón. En aquel instante empezó a jalearme y vitorearme. Me sentí más arropado que nunca. Tenía que darlo todo por él. Quizá era el dinero de otro chaval, al que se lo había "tomado prestado" antes de hablar conmigo, pero había decidido apostar por mí.

Lamentablemente no conseguí acabar el juego, aunque llegué bastante lejos. Al acabar la partida nos miramos fijamente. Una mirada de afinidad, de trabajo bien hecho. Un destello salió de su ojo (aprovecho para recordar que este NO era el gitano bizco). Estrechamos la mano. En ese momento nos habíamos convertido en jugadores de sangre. Éramos la pareja perfecta.

Muchos os preguntaréis si volvimos a jugar después de aquella experiencia. La respuesta es no. ¿Por qué? Porque yo nunca lo invité a él. En realidad, el verdadero gitano de esta historia SOY YO. Este giro de guion no os lo esperabais. Coincidimos algunas veces más, nos saludamos, charlamos pero nunca salió de mí devolverle aquel gesto. 

Respecto a él, le perdí la pista hace mucho tiempo. Pero por lo que me han informado, parece que aquella partida le marcó para siempre. Ahora, al igual que RoboCop, es un héroe de metal. Él es RoboCobre.

            

14 comentarios:

frikiloko dijo...

Yo tengo una historia muy parecida solo que me invitó a un futbolín, ya que hacía falta una cuarta persona para jugar. No es lo mismo pero me he sentido muy identificado, además yo tambien estaba todo el santo día viendo como jugaban hasta que mi madre me daba 20 duros los sábados y me los fundía jugando a las tortugas ninja, final fight,etc.

xabi dijo...

Yo en los recreativos siempre he tenido a mi pareja perfecta. Es un amigo que de vez en cuando veo y con el que pasé la mayoría de los días de mi juventud. Jugábamos a dobles a todo lo que se nos ponía por delante. Estábamos totalmente compenetrados y eso es algo que nunca se olvida.

Grandes recuerdos Maska!

EonFafnir dijo...

Caray, al principio empecé riéndome con la historia (el símil con las tareas de Hércules) pero al final me ha emocionado un montón. Qué bonitos gestos demostró el gitano contigo. os lo debisteis pasar fenomenal al Robocop 2. Y sí, al final se demostró que las tornas se invirtieron y el verdadero gitano acabaste siendo tú al no devolverle el favor. Pero ya se sabe, cuando uno es niño no piensa en esas cosas.

frikiloko dijo...

No quiero meterme a psiquiatra o lo que sea pero ese "tipo" de niño suele tener trastornos emocionales causados por sus padres y son capaces de ser malvados pero tambien de sentirse solos y buscar compañía de un extraño. Yo recuerdo que un chaval de mi colegio,que no eramos amigos, "compró" mi amistad una tarde invitandome a chucherías y a jugar a las máquinas para estar con él.

Maska dijo...

Eon, yo en aquella época tenía mente de banquero: solo pensaba en amortizar el dinero y que me durase lo máximo posible. Invitar a otra persona significaba que se me podían ir 10 duros rápidamente, ya que no sabía cómo iba a resultar la partida a pesar de que yo supiera jugar. De haber sido un poco más mayor, habría tenido otra mentalidad, porque el buen rato que podría haber pasado con él no me lo hubiese quitado nadie.

Frikiloko, he conocido a chavales así, pero creo que este no era el caso. Pienso que simplemente le apetecía jugar a dobles, y aprovechó que nos conocíamos de vista para proponérmelo. El que invitaba a otros para que estuviesen con él era Venancio (del cual hablé en el vídeo del World Heroes 2), pero ya le dedicaré su artículo también.

Gracias por los comentarios chicos :)

sobesons dijo...

Venga, Maska. Eso lo has tenido que soñar y crees que lo viviste de verdad. Ya sabes que puede suceder, jaja! No, ahora en serio. Ya me reí mucho cuando lo contaste en uno de tus vídeos pero los detalles de la historia completa dan para un hit de la ciencia ficción con tintes de comedia, o al revés. Aquí en Santa Coloma de Gramenet también teníamos nuestra fauna en los salones recreativos, y vaya si daban canguelo.. Pero ese miedo/emoción que tuvimos la oportunidad de vivir quién nos la puede quitar? Eso se queda ahí para contar a los nietos. Pobres nuevas generaciones.. carentes de esas aventuras.. xD Saludos MSK!

Denymetanol dijo...

Maravilloso relato Maska, y bastante juguetón en fechas ya que tras ver el remake de la película que han hecho este finde mismamente

Sin SPOILEAR, ha sido algo de lo que la intachable producción actual, ha dejado más desvalida que Mª Teresa Campos sin patrocinadores y es que ROBOCOP, sin un tugurioso salon recreativo donde los malotes se atrincheran sabe a poco, el peso emotivo de la edición 2014 Service Pack 33 se nos funde a la mínima, por que se pierde violencia, punkarras mágicos, salones y antros con perversos arcades con los que estampar a los malandrines a placer, y sobre todo, me han cambiado el buga de robocop por una moto de los chinos llena de leds, porfavorrrr o_@

En fin, tu entrada compensa un poco las carencias del film, es un DLC jugoso de leer, por que se nos queda corto, emotivo, intenso y que espero plasme un día en un libraco de obligatoria compra para nosotros, los mortales. Disfruten del Domingo, y ya me dicen que les parece la peli nueva del héroe de Detroit ....RoboCOP-AS!!!

Denymetanol dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Christian dijo...

Hacía tiempo que un artículo no me sacaba unas carcajadas tan espontáneas y sonoras como las que he tenido leyéndote. Identificado 100%, como muchos otros, con estas experiencias ochenteras. Los encuentros en la tercera fase con los gitanos eran impagables. Felicidades por este blog que desconocía, saludos!.

Anónimo dijo...

Soy docobo:

Yo en los recreativos también viví unas cuantas historias, un día iba con un amigo, y vinieron unos gitanos; oye me dejas 5 duros???? le dijeron a mi amigo, se mete la mano en el bolsillo y saca una moneda de 500 y dice, es que sólo llevo esto.
Bueno, fué la última vez que vimos esa moneda.

Anónimo dijo...

He llorado de la risa, me han tomado por loco

Empajadores dijo...

En Canarias haciendo la mili habia un tipo que era el terror del cuartel, fumaba crack (o boliche como lo llamaban) estaba cuadrado y era un broncas, era carne de cañon de carcel, pero no se que pasó que yo le trate como un amigo, y el tio un día me invito a una cajetilla de camel, no sabeis lo que es eso cuando el resto de los canarios era pedirte a todas horas cigarros, un gesto brutal, luego cuando se licencio se pasó por el cuartel y había encontrado trabajo de taxista y me alegre un montón, y aprendí que no todo es lo que parece.

Anónimo dijo...

La historia que relatas es muy parecida a la que compartía con Ramón, un chaval de mi edad que también iba al recreativo (que por cierto se llamaba "España 82"). Como siempre andábamos caninos de pelas compartíamos partidas, especialmente el Robocop 1 y uno de naves cuyo nombre no recuerdo al que podíamos estar jugando horas y horas con sólo cinco duros Jugabamos también a máquinas de Pin Ball (petaco) como "El Raid" en las que llegamos a hacer 20 partidas extra. (de hecho a él le conocía como "El raid")
Como señalas el grado compenetración que he tenido con él nunca lo he tenido ni con mi novia. Es curioso ya que no eramos amigos, sólo nos veíamos en el recreativo y en ocasiones durante las horas que estábamos jugando sólo cambiamos la palabras básicas "cuidado" "salta"... de hecho ahora que lo pienso no se si tenía hermanos, a que colegio iba o en que calle vivía.
A los 16, cuando empiezas a tontear con las chavalas, deje de ir al recreativo y no volví a ver al "Raid"
Por cierto, hace poco encontré esta entrada de blog que describe unos recreativos muy similares a los que yo iba
http://garridomonumental.blogspot.com.es/2012/06/rincones-para-el-recuerdo-los-salones.html

Maska dijo...

Muchas gracias por tu anécdota. Yo también recuerdo tener "conocidos de recreativos". Eran chavales que solo veía allí y no sabía mucho más de ellos. A veces jugábamos juntos, pero eran meras pachangas, no solíamos llegar muy lejos. Lo del gitano fue algo único. Reconozco que no eché más partidas porque no me fiaba mucho de él (ni de ningún otro quinqui). Esa gente un día es tu amiga, y al día siguiente te hace alguna. Así que mejor mantener la distancia en forma de saludos y poco más.

La de buenos jugadores que había en la época y que han abandonado el mundillo. Lo que se ve en Youtube hoy en día es una minucia comparado con lo que algunos conseguían en vivo.

Me ha gustado mucho el artículo que has compartido. Los recreativos de aquí no eran especialmente peligrosos. También es cierto que yo ya los pillé a finales de los 80 y principios de los 90, con un ambiente más "amistoso".

Miedo daría ver a el gitano del Robocop y a el Raid juntos. Eso sí que sería una pareja mortal.

¡Un saludo!